Traducir el Realismo Mágico: la influencia de Gabo en la obra de Mo Yan

 

Por: Miguel Andrés González (@mig.elviajero)

La obra de Mo Yan (莫言), escritor chino ganador del Premio Nobel de Literatura en 2012, se relaciona frecuentemente con la del colombiano Gabriel García Márquez, quien recibió esa misma distinción 40 años atrás. La comparación entre estos dos autores, provenientes de lugares tan distantes y diferentes culturalmente puede parecer sorprendente, sin embargo, Gaomi del Nordeste, el macondo del escritor asiático, tiene mucho del realismo mágico característico de Gabo.

 

Mo Yan Nobel 2012
Mo Yan recibe el Premio Nobel en Estocolmo. Foto: NobelPrize.org

 

¿Quién es Mo Yan?

 

Mo Yan nació en febrero de 1955 en Dalan, una vereda del condado de Gaomi en la provincia de Shandong, al nordeste de China. Hijo de una humilde familia de campesinos, creció en medio del hambre y la escasez que azotaron las zonas rurales del país durante el Gran Salto Adelante (1958-1961) y la Revolución Cultural (1966-1976).

 

A los 21 años ingresó al Ejército Popular de Liberación, las fuerzas armadas del país, donde escribió sus primeros cuentos y novelas cortas. En 1984 publicó Lluvia en una noche de primavera, su primera novela, y cinco años más tarde fue admitido a la Escuela de Arte y Literatura del Ejército, con lo cual pudo dedicar más tiempo a la escritura.

 

Fue en este momento que el joven escritor comenzó a tener contacto con una mayor diversidad de literatura, hasta entonces limitada al realismo socialista promovido por Mao Zedong. La apertura que implicó la Reforma Económica, iniciada por Deng Xiaoping en 1978, permitió la llegada de obras de autores extranjeros traducidas en mandarín. Fue así como León Tolstoi, William Faulkner pero sobretodo Gabriel García Márquez se convirtieron en las influencias más importantes en su incipiente carrera.

 

Mo Yan alcanzó gran reconocimiento nacional e internacional con la publicación de El sorgo rojo en 1987, novela que fue llevada al cine por el director Zhang Yimou y que recibió el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín del mismo año. Desde entonces su carrera ha sido prolífica, con más de 11 novelas y decenas de cuentos y ensayos publicados y traducidos en múltiples idiomas, incluyendo el español.

 

El 11 de octubre de 2012, Mo Yan fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura, pasando a la historia como el primer autor chino residente en China continental en recibir la máxima distinción de la literatura mundial.

 

Un Macondo A Orillas Del Río Amarillo

GaomiVista de los canales en el centro histórico de Gaomi. Foto: TripAdvisor

 

Con la elección de Mo Yan, la Academia Sueca reconoció su realismo alucinatorio que “fusiona los relatos tradicionales, la historia y lo contemporáneo”, un concepto que se relaciona inevitablemente con el realismo mágico que caracteriza las obras de García Márquez.

 

En efecto, la mayoría de los relatos del Nobel chino tienen como escenario la región de Gaomi del Nordeste, una aldea macondiana donde se mezclan fantasía y realidad, y donde todas las situaciones, por más absurdas o irreales que sean, son descritas con un realismo impecable.

 

A través de personajes poco convencionales, inspirados en su familia y en los habitantes de su región natal, el autor narra la historia de su país durante el último siglo desde el punto de vista de las personas del común, inmersas en el desafío de la supervivencia. Con una buena dosis de humor negro, que en ocasiones raya en la crudeza, Mo Yan construye una parodia pintoresca de la realidad que es a la vez verosímil, mágica y grotesca.

 

De forma muy similar a García Márquez, Mo Yan se involucra en sus relatos como un personaje más usando un tono que parece casi autobiográfico, y emplea frecuentemente la exageración, la enumeración, la repetición y la ironía como sus principales estrategias narrativas.

 

Ambos autores abordan temas como la avaricia, la corrupción y el abuso de poder, haciendo una crítica social provocadora que ha sido suscitado controversia en sus países. De hecho, Mo Yan es un seudónimo – su nombre original es Guan Moye (管谟业) – que significa literalmente «no hables” en mandarín, que el autor adoptó recordando la advertencia de sus padres de no expresar sus opiniones en público debido a la situación política que atravesaba su país durante su infancia.

 

Contrario a García Márquez, quien se exilió en México tras recibir intimidaciones por sus opiniones políticas, Mo Yan ha vivido toda su vida en China continental. Sin embargo, varias de sus obras han sido objeto de censura, particularmente Grandes pechos amplias caderas, novela publicada en 1996, que fue prohibida por las autoridades de Pekín por su contenido sexual y por considerar que transmitía una imagen negativa de los soldados comunistas.

 

Mo Yan también ha sido criticado por otros autores de su país, quienes lo acusan de no mantener una postura firme frente a la censura. El Nobel se ha defendido afirmando que “hay ciertas restricciones a la escritura en cada país» y que éstas tendrían un efecto positivo en la medida en que los escritores deben «ceñirse a la estética de la literatura».

 

El Boom Latinoamericano En La “Búsqueda De Las Raíces”

Garcia Marquez NobelGabriel García Márquez recibe el Premio Nobel en Estocolmo.

 

Cuando García Márquez recibió el Premio Nobel de Literatura en 1982, China atravesaba un período de creciente apertura al mundo impulsada por la Reforma Económica de Deng Xiaoping. Por este motivo, el Nobel colombiano se convirtió en el primer autor universal en llegar al gigante asiático en esta nueva etapa de su historia.

 

La noticia del galardón fue recibida con entusiasmo por el público chino, que veía con buenos ojos que este reconocimiento de talla mundial fuera otorgado a un autor proveniente del ‘Tercer Mundo’, donde ellos también se ubicaban. Esta simpatía también se expresó hacia otros nombres del llamado ‘Boom latinoamericano’ como Juan Rulfo, Jorge Luis Borges y Miguel Ángel Asturias, cuyas obras también fueron traducidas en mandarín a principios de la década de 1980.

 

De hecho, el realismo mágico característico de estos autores fue una de las principales fuentes de inspiración para toda una generación de escritores chinos, incluyendo a Mo Yan, conocidos como los precursores del Movimiento Xungen (寻根). Esta tendencia literaria, que significa literalmente “en busca de las raíces” en mandarín, surgió como una forma de reivindicar la diversidad cultural del país tras la homogenización que supuso la Revolución Cultural de Mao Zedong.

 

Para los escritores chinos de la época, el realismo mágico latinoamericano representaba un ejemplo de un nuevo tipo de novela, que integraba las vanguardias surrealistas europeas con un fuerte arraigo en la tradición literaria de las culturas precolombinas. Adicionalmente, esta forma característica de percibir la realidad, a través de lo fantástico y maravilloso, los acercaba a la tradición oral china en medio de su búsqueda por reivindicar su identidad cultural frente a la modernidad.

 

Y aunque Mo Yan ha reconocido públicamente la huella de García Márquez en su obra, también ha declarado que su influencia más grande ha sido el ‘toque mágico’ de la tradición oral de su país. Algunos críticos literarios chinos rechazan incluso que se asocie al Nobel chino con el realismo mágico, defendiendo que la escuela de Mo Yan se inscribe en el realismo zorruno que surgió, hace más de 300 años, en la misma provincia de Shandong, a través de los cuentos extraordinarios de Pu Songling, protagonizados por zorros y espíritus.

 

Traducir es romper fronteras

Traduccion Cien Años de Soledad en MandarínTraducción de Cien años de soledad en mandarín.

 

La influencia que tuvo Gabriel García Márquez, y en general los autores del ‘Boom latinoamericano’ en la literatura china contemporánea, es un ejemplo de cómo la traducción es un vehículo que atraviesa las fronteras. Más allá de buscar el equivalente de una palabra de un idioma en otro, en este caso de español a mandarín, la traducción permite comunicar una percepción de la realidad entre culturas diferentes.

 

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3 Comments

  • Diana M. dice:

    Este texto me hizo pensar en el libro «Teatro & Traducción» de Margarita Laera. Lo recomiendo mucho para pensar en términos de la traducción como puente entre culturas. Creo que la traducción nos puede llevar a compartir visiones y descubrir que las fronteras (conceptuales y también políticas) son más difusas de los que solemos pensar! Gracias por la reflexión!

  • Tita Palacios dice:

    Gracias por ser puente de comunicación entre las culturas y mostrarnos con tu toque mágico mundos maravillosos!

  • G.E. Palacios Cortes dice:

    Nuestra cultura depende en gran medida de la calidad de las traducciones que transmiten lo esencial y otras que falsifican o alteran, tal vez con presunción ideológica.
    La literatura nos enseña a cruzar los límites, esto consiste en rastrear los límites, sin los cuales no puede haber tensión para superarlos. La literatura crea un mundo nuevo cada vez.
    Cada vida está conectada, una patria compartida para millones de personas, un espacio común y familiar sin que importe la nacionalidad de cada uno. Un sello de identidad. Eso es lo que significa el impacto cultural de Gabriel García Márquez.

    «Mi problema más importante era destruir la línea de demarcación que separa lo que parece real de lo que parece fantástico. Porque en el mundo que trataba de evocar, esa barrera no existía. Pero necesitaba un tono inocente, que por su prestigio volviera verosímiles las cosas que menos lo parecían, y que lo hiciera sin perturbar la unidad del relato. También el lenguaje era una dificultad de fondo, pues la verdad no parece verdad simplemente porque lo sea, sino por la forma en que se diga», dijo García Márquez sobre 100 años de soledad.

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